Una vez le dige a mi abuelo:Quiero guardar oculto dentro de mi corazon un mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude para siempre.
Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa en mi fragil memoria.
Los mas sabio y grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darme un mensaje de no más de dos o tres palabras que me pudieran ayudar en momentos de desesperación total, no ...
Pensaran, buscaran en sus libros, pero no podran encontrar nada.
Entonces mi abulelo dijo:
-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.
Durante mi larga vida me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico que me dio este mensaje -mi abuelo lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y me lo dio-. Pero no lo leas -me dijo- mantenelo escondido y abrilo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. En un momento de mi vida un ser querido se disputava entre la vida y la muerte. Su situacion lo llevo a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque la muerte le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...
De repente, me acorde del papel. Lo abri y allí encontre un pequeño mensaje tremendamente valioso:Simplemente decía "ESTO TAMBIEN PASARA".
Mientras leía "esto también pasará" senti que se cernía sobre él un gran silencio. La muerte que le perseguían debían haberse perdido, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
Me senti profundamente agradecido a mi abuelo. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Doble el papel y volvi a guardarlo. Y el día siguiente hubo una gran celebración con música, bailes... y yo me sentía muy orgulloso de mi mismo.
Mi abuelo estaba al lado y me dijo:-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.-¿Qué queres decir? -pregunte-. Ahora estoy victorioso, todos celebramos, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.-Escucha -dijo me dijo-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.
No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
Abri el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente senti la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. Pude terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.
Entonces mi buelo me dijo:RECUERDA QUE TODO PASA
Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.
Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.
Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.





