Llego el invierno y con el todo el guardarropas encima. En esta oportunidad aprovechamos los feriados largos para hace uno que otro viajecito. Con mis amigotas, se nos ocurrió hacer una parada en San Pedro de Colalao, pequeño pueblito al norte de Tucuman. Nos la pasamos tan bien al calor de la hoguera,que el paisaje y el contacto con la naturaleza casi quedan en segundo plano. De todos modos aproveché para jugar un poco con este nuevo personaje, que ya lo bautice como mi pequeño sobrino: se trata de Bernardo, la mascota de mi amiga Mahilen. El pequeño ya adopto las costumbres de su nuevo pariente, que con solo mostrarle la cámara, posa sin dudarlo. Lo traemos en los genes. Ojala haya muchas travecias mas, como esta. Aunque les confieso que prefiero el verano, y si es con playa mejor.

